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¿Qué es un suelo sano?

El agua y los nutrientes que componen el suelo son esenciales: garantizan el crecimiento y nutren a los cultivos que el productor siembra. Además, la comunidad de millones de microorganismos que viven en la tierra fértil es beneficiosa para las raíces de las plantas que crecen en ella. Por lo tanto, el mantenimiento de la salud de este recurso resulta indispensable para el buen desarrollo de la agricultura.

¿Cómo evaluar la salud de un suelo?

Si pensamos en la salud del ser humano, siempre buscamos trabajar con patrones que nos indican si estamos bien o mal. Para el nivel de azúcar en sangre en ayunas (también llamado glucemia en ayuno), admitimos como normales valores inferiores a 100 mg/dl. Para la presión sanguínea los valores no deben superar los 120/80 mmHg. Con estos, y muchos otros parámetros, podemos tener una referencia de aquello que es considerado como indicador de buena o mala salud y, a partir de ahí, tomar decisiones para mantener o mejorar el funcionamiento general de nuestro cuerpo.

Entonces, cuando hablamos de la salud del suelo, ¿por qué no pensar en este tipo de patrones también? Por supuesto, varios científicos del mundo ya lo están evaluando y empezando a adoptar. 

Este año, el Soil Health Institute (SHI), una institución internacional que tiene como objetivo descubrir formas de proteger y aumentar la vitalidad y la productividad del suelo, ha lanzado métodos científicos mediante los cuales se podrán evaluar indicadores de la salud del suelo para lograr una estandarización de los diferentes parámetros. Según el SHI, la falta de este tipo de mediciones es una barrera significativa para la adopción de prácticas y sistemas de calidad.

Por este motivo, diversas instituciones que se dedican a la preservación del suelo están trabajando sinérgicamente para avanzar con proyectos científicos que involucran estudios sobre los suelos, las prácticas de manejo y sus parámetros de salud. Este tópico, sin duda, es un tema de interés que promueve el empleo de buenas prácticas agrícolas que resultan beneficiosas para el medioambiente.

En el año 2020, el SHI espera tener los datos necesarios para brindar indicadores basados ​​en una ciencia de calidad, ayudando a productores, científicos, influyentes de políticas agrícolas y otros actores a responder una pregunta fundamental: ¿qué tan sanos realmente son nuestros suelos y cómo podemos mejorarlos?

Los recursos que son esenciales para la agricultura, también lo son para todos nosotros. Con un buen entendimiento de lo que es un suelo sano, estamos contribuyendo a cultivar de forma más eficiente, con menor impacto ambiental y mayor beneficio para el propio ser humano.

 

 

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