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¿Cómo ayuda la Agricultura Moderna a conservar el suelo?

 

El cuidado del planeta comienza desde el suelo

El Día Mundial del Suelo se celebra anualmente cada 5 de diciembre para reflexionar sobre su importancia y los principales desafíos que presenta su conservación.  Es una jornada en la que, a nivel mundial, se realizan acciones y campañas de concientización sobre la relevancia de un suelo sano y su gestión sostenible para que pueda seguir permitiéndonos producir nuestros alimentos.

El suelo es un recurso natural limitado y no renovable dentro de la escala de tiempo humana. Las prácticas agronómicas inadecuadas, la intensificación de su uso a causa del aumento de la población, el cambio climático y la erosión van degradando cada vez más nuestro suelo. En este sentido, es esencial hacer un uso eficiente y sostenible del mismo. 

Según el Banco Mundial, se calcula que en el 2050 vivirán en el planeta más de 9.000 millones de personas. Para alimentarlas necesitaremos que se aumente en un 70% la producción agrícola. Más de ¼ de las nuevas tierras potencialmente cultivables están en terreno latinoamericano.

Sin embargo, a nivel mundial, cada año la degradación hace que se pierda un área de tierras productivas que equivale al tamaño de Honduras (112.492 km²); y con esa porción, los 20 millones de toneladas de granos que se podrían haber cosechado allí. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más del 68% del suelo en América del Sur se encuentra afectado por la erosión, muy por encima del promedio mundial del 33%.

 

La Agricultura Moderna nos permite cuidar los suelos

Gracias a la Agricultura Moderna podemos hacer un uso eficiente de cada recurso. Con herramientas como sensores, imágenes satelitales, buenas prácticas agrícolas o sistemas que analizan e interpretan datos, los productores pueden tomar mejores decisiones que se trasladan directamente a la conservación de los recursos. Los resultados van desde el aumento del rendimiento en la misma porción de tierra hasta el mantenimiento de los nutrientes que se almacenan en la estructura del suelo y que colaboran con su salud.

Este año, la FAO hace foco en conservar el carbono orgánico del suelo (COS) que forma parte de su salud y fertilidad. Un suelo sano con una cantidad equilibrada de COS (principal componente de su materia orgánica) puede brindar mejores condiciones para el crecimiento de los cultivos, ciclos de nutrientes funcionales, e infiltración y almacenamiento efectivos de agua. Además, los suelos agrícolas son los mayores yacimientos de carbono del planeta y tienen un gran potencial para retenerlo en la tierra, lo que nos permite no liberarlo a la atmósfera y así mitigar la huella de carbono que provoca el cambio climático.  

Gracias a las herramientas de la Agricultura Moderna, se ha desarrollado el primer Mapa Mundial de Carbono Orgánico del suelo (GSOCmap), una iniciativa de la FAO que será presentada el Día Mundial del Suelo. Las tecnologías como la telemetría o las imágenes de satélite, han desempeñado un papel clave en la provisión de conjuntos de datos sobre la cobertura del suelo, la cantidad y la calidad del COS que suele ser difícil de conocer. El GSOCmap es más que un mapa, se trata de un proceso integral que apoya el desarrollo y fortalecimiento de cada país para construir sistemas nacionales de información del suelo.

Mapa Mundial de Carbono Orgánico del suelo (GSOCmap)

Como sociedad, debemos alentar las buenas prácticas que nos permitan conservar el suelo y difundir las iniciativas que busquen mantener y mejorar su salud. El suelo es fundamental para alimentarnos, pero también para mantener la vida humana en todos los sentidos.

 

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