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EL CAMBIO CLIMÁTICO Y SU HUELLA DE AGUA OCULTA

Somos un planeta cada vez más sediento

Nos zambullimos en ella, la usamos para limpiar nuestros cuerpos, para cultivar, cocinar nuestros alimentos y para calmar nuestra sed. Más importante aún, confiamos en ella para que sea el sostén de la vida misma. El agua está entre las sustancias más abundantes de la Tierra, cubriendo más del 70 por ciento de la superficie de nuestro planeta.

Entonces si el agua está aparentemente en todas partes, ¿por qué escuchamos tantas noticias sobre la crisis global del agua en los últimos años?

Sólo el 1% del suministro de agua en el mundo es de agua dulce. El resto es agua salada, que no es de utilidad para las personas o plantas sedientas. Los investigadores siguen buscando formas económicamente accesibles para desalinizar (eliminar la sal y los minerales) el agua de mar, pero por ahora tenemos que conformarnos con una cantidad limitada de agua dulce. Esto se está haciendo cada vez más difícil principalmente por dos razones:

  1. La población mundial, que continúa creciendo, está incrementando la demanda de agua dulce, tanto directa como indirectamente.
  2. Los efectos del cambio climático están creando un ciclo de retroalimentación problemático de sequías, escasez de agua y un uso excesivo de este recurso.

Vamos a analizar estas causas una por una.

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Sólo el 1% del suministro de agua en el mundo es de agua dulce. El resto es agua salada, que no es de utilidad para las personas o plantas sedientas. Los investigadores siguen buscando formas económicamente accesibles para desalinizar (eliminar la sal y los minerales) el agua de mar, pero por ahora tenemos que conformarnos con una cantidad limitada de agua dulce. Esto se está haciendo cada vez más difícil principalmente por dos razones:

  1. La población mundial, que continúa creciendo, está incrementando la demanda de agua dulce, tanto directa como indirectamente.
  2. Los efectos del cambio climático están creando un ciclo de retroalimentación problemático de sequías, escasez de agua y un uso excesivo de este recurso.

Vamos a analizar estas causas una por una.

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“Comemos” más agua de la que tomamos

Según la Organización Mundial de la Salud, una persona en promedio debería consumir unos 50 litros de agua al día para beber, cocinar, limpiar y para aseo personal; mientras otros 50 deberían ser utilizados por la agricultura y la industria para producir alimentos.

Pero en realidad se calcula que la agricultura utiliza alrededor del 70% del suministro de agua dulce del mundo para irrigar los campos y plantar los cultivos que nos alimentan directamente (hortalizas y granos) e indirectamente (alimentación para vacas, pollos y otros animales). Se estima que se necesitan 441 litros de agua para producir 172 kilos de carne deshuesada. También la demanda de ganado está creciendo. Por otro lado, el aumento de la riqueza en lugares como China e India está dando lugar a dietas más ricas en carne, pollo y otras proteínas de origen animal. Todos estos hechos indican que la demanda de agua está aumentando constantemente.

El ciclo del cambio climático

La agricultura ha evolucionado durante miles de años como respuesta a las posibilidades de acceso a fuentes y volúmenes de agua. Sin embargo, los sistemas meteorológicos son cada vez más variables y están empezando a convertirse en la norma, creando cambios en la disponibilidad de agua, lo que complica el proceso de cultivo.

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El ciclo del cambio climático

La agricultura ha evolucionado durante miles de años como respuesta a las posibilidades de acceso a fuentes y volúmenes de agua. Sin embargo, los sistemas meteorológicos son cada vez más variables y están empezando a convertirse en la norma, creando cambios en la disponibilidad de agua, lo que complica el proceso de cultivo.

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  1. A medida que la temperatura de la Tierra aumenta, la evaporación también lo hace, lo que puede contribuir con escenarios de sequía. Esto tiene un efecto doble: por un lado, los productores necesitan más agua para sus campos mientras que por otro los embalses desaparecen.
  2. Pequeños aumentos de temperatura pueden hacer que caiga más precipitación en forma de lluvia en lugar de nieve. Esto significa más lluvia fuera de estación y menos nieve en las zonas montañosas. Una capa de nieve reducida significa una pérdida de deshielo en la primavera y el verano, lo que resulta en menos agua dulce para el riego de los cultivos de los productores.
  3. Los glaciares suministran agua durante todo el año a través de la nieve derretida, pero están desapareciendo a un ritmo alarmante. Las capas de hielo, como la que cubre Groenlandia, también forman parte de un círculo vicioso. Cuando están intactas, ayudan a enfriar la Tierra al reflejar gran parte del calor del sol en el espacio. A medida que desaparecen, este efecto de refrigeración se hace más lento, calentando la atmósfera aún más.

La Agricultura Moderna se enfrenta a muchos desafíos, de diversa índole, que están afectando nuestro suministro de agua. Esto significa que es más importante que nunca que identifiquemos, gestionemos y aprovechemos al máximo cada gota que usamos. La agricultura necesita herramientas modernas para ayudar a los productores a utilizar este recurso con mayor precisión, mediante el seguimiento de datos meteorológicos, la supervisión de los niveles de humedad en el campo y la producción de cultivos que pueden soportar condiciones climáticas variables.

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La Agricultura Moderna se enfrenta a muchos desafíos, de diversa índole, que están afectando nuestro suministro de agua. Esto significa que es más importante que nunca que identifiquemos, gestionemos y aprovechemos al máximo cada gota que usamos. La agricultura necesita herramientas modernas para ayudar a los productores a utilizar este recurso con mayor precisión, mediante el seguimiento de datos meteorológicos, la supervisión de los niveles de humedad en el campo y la producción de cultivos que pueden soportar condiciones climáticas variables.

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