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El cambio climático y el agua

 

Aproximadamente el 70% de la superficie del planeta está cubierto por agua. Los océanos contienen alrededor del 96,5% del total, mientras los lagos, ríos, glaciares, la humedad de la tierra y las napas subterráneas aportan el resto. Sin embargo, sólo el 1% del agua disponible en el mundo es dulce; y aunque se buscan maneras económicas de desalinizar las aguas de mar, hoy tenemos que conformarnos con esta cantidad limitada real con la que contamos.
 
A este panorama tenemos que agregarle dos factores que lo vuelven aún más desafiante: la población crece y necesitamos cada vez más agua dulce para abastecernos de forma directa e indirecta, y los efectos del cambio climático están creando ciclos de sequías y escasez de agua, lo que afecta directamente su uso.
 
El cambio climático, ¿cuál es su efecto?
 
El cambio climático es causado por los altos niveles de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que se almacenan en la atmósfera y acumulan el calor en el planeta. A medida que la temperatura de la Tierra aumenta, la evaporación también lo hace. Esto puede contribuir con escenarios de sequía en los que los productores necesitan más agua para sus campos.
 
Además, estos cambios pueden hacer que caigan más precipitaciones en forma de lluvia en lugar de nieve, lo que significa más lluvia fuera de estación y menos nieve en las zonas montañosas.  Una capa de nieve reducida se traduce en una pérdida de deshielo en la primavera y el verano, lo que resulta en menos agua dulce para el riego de los cultivos de los productores. Por su lado, los glaciares suministran agua durante todo el año a través de la nieve derretida, pero están desapareciendo a un ritmo alarmante.
 
Aunque la agricultura haya evolucionado para hacer más eficiente el uso de los recursos limitados, el clima es cada vez más cambiante y afecta directamente a la toma de decisiones, complicando los procesos productivos. Los cultivos sufren las sequías, las inundaciones y el aumento de las temperaturas como consecuencia del calentamiento global. Por otra parte, la agricultura emite GEI con prácticas como la labranza o el uso de combustibles y fertilizantes.

Además, con prácticas como la labranza o el uso de combustibles y fertilizantes, la agricultura emite GEI pero también se ve afectada directamente por el fenómeno climático que se genera
 
Sin embargo, la agricultura tiene herramientas que le permiten mitigar el cambio climático y reducir la huella neutral de carbono: existen cultivos que absorben el carbono y lo almacenan en el suelo de forma natural; la labranza cero o los cultivos de cobertura disminuyen la emisión de GEI; y la Agricultura de Precisión nos permite usar el combustible justo para reducir su uso. Los que trabajamos en el campo tenemos la oportunidad de ayudar a paliar esta problemática que nos afecta a todos de varias formas.
 
Tenemos una gran oportunidad

Según el artículo “América Latina: la región con más agua, la más castigada por la sed” publicado por el área de recursos hídricos para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, nuestra región cuenta con el 94% de la cobertura de agua potable de las regiones en desarrollo, pero los índices varían demasiado entre los países que conforman la región y entre las zonas rurales y urbanas de un mismo país. Se estima que 37 millones de personas no tienen acceso a agua potable y casi 110 millones, acceso a saneamiento. Haití, República Dominicana, Nicaragua, Ecuador, Perú y Bolivia son los países con menor acceso al agua potable en América Latina.
 
Sin embargo, tenemos una oportunidad de lograr hacer un uso más eficiente de nuestros recursos hídricos y tomar medidas que nos permitan paliar los efectos negativos que el cambio climático está causando en la disponibilidad de agua. Desde la reutilización y reciclado hasta los proyectos de tratamientos de aguas o las buenas prácticas en el campo que aseguren el almacenamiento de CO2 en el suelo para evitar que llegue a la atmósfera, son todas medidas que están a nuestro alcance.
 
Los organismos estatales, las ONG y las empresas privadas tienen que seguir innovando y buscando soluciones eficientes para hacer una agricultura más sustentable. En el marco del Día Mundial del Medioambiente, nos proponemos concientizar a todas las personas sobre la importancia del cuidado del agua que bebemos diariamente, que empleamos cada día y que necesitamos para poder producir los alimentos que nos nutren.


 

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