Tiempo de lectura: 3 minutos

LA CIENCIA Y LA ÉTICA EN LA SALUD DEL SUELO

A pesar de la indiscutible importancia de la revolución agrícola para nuestra historia, sucedió en un momento en el que había poco conocimiento sobre los cultivos que empezamos a domesticar y el suelo donde se cultivaron. Y comprendíamos aún menos las interacciones entre estos dos elementos y cómo la agricultura cambiaría la relación entre ellos.

Sin embargo, hoy en día podemos hablar de “la salud del suelo” y estamos conectados con conceptos como sustentabilidad y ecología. Esto es así, porque somos más conscientes de la importancia de preservar este recurso no renovable y del impacto negativo que causa en el medioambiente su mala gestión.

El suelo pasó a ser foco de estudio en universidades e instituciones dedicadas a la investigación alrededor del mundo. Entender los diferentes tipos de suelo, sus propiedades y ciclos biológicos nos permite valorar el ecosistema que se esconde debajo de nuestros pies. Además de resaltar su contribución a la seguridad alimentaria, ya que produce el 99% de los alimentos que consumimos. En consecuencia, podemos dejar algo muy en claro: el suelo es uno de los bienes más preciosos de la humanidad y merece ser respetado y preservado.

Con el surgimiento de herramientas tecnológicas y prácticas innovadoras para mantener saludable nuestra tierra, la ciencia de los suelos atraviesa una etapa de cambios y va camino hacia la era digital. Las nuevas tecnologías de medición aumentan la capacidad de caracterizar los atributos físicos, químicos y mineralógicos del suelo en tiempo real, generando mapas informativos de extensas áreas para que los productores tomen mejores decisiones sobre sus cultivos. Un ejemplo práctico de esto consiste en conocer las cargas eléctricas de un determinado suelo y si tienden a ser positivas o negativas. Esta información se convierte en un factor determinante para importantes recomendaciones agronómicas. Al considerar que las cargas iguales se repelen y las opuestas se atraen, los productores saben que los insumos agrícolas que poseen un tipo determinado de cargas pueden ser "secuestradas" por un suelo que las atraiga, comprometiendo así su actividad biológica.

Y si hablamos del suelo, no podemos dejar de lado la biodiversidad que contiene. Animales, plantas y millones de microorganismos, como bacterias, hongos, protozoos y virus que habitan en pequeñas parcelas de tierra y cumplen funciones vitales para el desarrollo de una vida prospera en la superficie.

Empresas y grupos de investigación están dedicados a entender más sobre la biodiversidad de este ecosistema y cómo ayudar para que los organismos aumenten la productividad agrícola por medio de prácticas de conservación o del uso intencional de esa diversidad como herramienta. Los biofertilizantes y bioherbicidas, por ejemplo, forman parte de un mercado de productos biológicos que fue valuado en US$ 6,75 billones durante el 2017 y que tiene previsión de crecimiento de casi un 14% al año hasta el 2022.

Aunque la agricultura libre de suelos ya existe como un sistema de producción alternativo eficiente, el suelo seguirá siendo relevante para la agricultura durante mucho tiempo. Y su potencial está a nuestra disposición. Todo el conocimiento que hemos adquirido a lo largo de millones de años ha puesto en nuestras manos el poder de elección y la correspondiente responsabilidad por la forma de aprovechar este potencial. El futuro de esto depende no solo de la ciencia que generó este conocimiento, sino de la calidad de las decisiones que tomemos hoy.

 

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Tiempo de lectura: 4 minutos

Agricultura y biodiversidad: un trabajo en equipo

El mes en el que se celebra el Día Mundial de la Protección de la Naturaleza nos convoca a reflexionar sobre el rol que ocupan los avances tecnológicos al momento de practicar la agricultura de un modo eficiente para conservar los recursos y la biodiversidad.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Día Mundial de la Alimentación

La población crece y demanda cada vez más alimentos y, al mismo tiempo, el acceso a ellos es cada vez más difícil. Frente a este desafío, la Agricultura Moderna nos trae soluciones para que logremos usar menos y producir más con el fin de contribuir a erradicar el hambre en el mundo.