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La bioeconomía en el campo

 

Debido a las demandas poblacionales cada vez mayores, la menor disponibilidad de recursos fósiles y las consecuencias del cambio climático, el concepto de bioeconomía está adquiriendo relevancia a nivel mundial desde los últimos años. Esta concepción surge como un nuevo paradigma en el que se incorporan las nuevas tecnologías en los sectores productivos tradicionales, dando comienzo a una etapa de transición que, dentro de unos años, sustituirá al modelo de industrialización actual.

Pero ¿qué es la bioeconomía? Es el conjunto de actividades económicas que obtienen productos y servicios, generando valor económico, y utilizando como elementos fundamentales los recursos biológicos. Este paradigma está basado en el consumo y producción de bienes y servicios derivados de recursos biológicos, tanto a través del uso directo como de su transformación sostenible, incluyendo los desechos de biomasa generados en los procesos de transformación, producción y consumo.

La bioeconomía aprovecha el conocimiento de los sistemas, principios y procesos; y, además, en ella son fundamentales las tecnologías aplicables al conocimiento y la transformación de los recursos biológicos, así como a la emulación de procesos y principios de estos.  Para la bioeconomía es fundamental la dupla ciencia y tecnología que abarcan la Agricultura Moderna para producir más con menos.

Que un país tenga gran variedad de biodiversidad es una oportunidad para desarrollar la bioeconomía, ya que ésta permitirá consumir y producir bienes y servicios. Los recursos humanos, tecnológicos y productivos de alta calidad son muy importantes al momento de pensar en el desarrollo gracias a la bioeconomía.

América Latina posee una gran variedad de recursos biológicos potenciales para el desarrollo de bioeconomías tanto nacionales como regionales. En este continente se encuentran 8 de los 17 países más megadiversos del mundo (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Costa Rica y México). La variedad en la biodiversidad también se puede encontrar en ecosistemas únicos a cada región, como las pampas argentinas, el desierto del norte de Chile y Sur de Perú, o la Patagonia argentino-chilena. Sin dejar de mencionar a la biodiversidad marina que se puede encontrar tanto en el Océano Pacífico como en el Caribe y el Atlántico.

Esta es una región con un alto número de “hotspots” de biodiversidad en el mundo, en donde se origina gran cantidad y variedad de especias y verduras. Además, posee un gran número de plantas con características funcionales para usos diversos, lo que se traduce en oportunidades significativas para ser explotados de manera sostenible, aplicando herramientas biotecnológicas avanzadas.

La gran dotación de recursos naturales convirtió a esta región en un actor clave en los mercados agroalimentarios y energéticos mundiales a través de sus cultivos de granos, aceiteros, y cultivos tropicales como la caña y palma aceitera, entre otros. Además, a través de los avances tecnológicos, se volvió muy importante en la aplicación y adopción de productos y procesos de biotecnología y de eco-intensificación, y en usos novedosos de biomasa para el sector bioenergético.

Para desarrollar una bioeconomía centrada en el agro es fundamental una estrategia que busque el conocimiento, protección y uso sustentable de los recursos. En estas regiones se suelen desarrollar sistemas agrícolas adaptados a las condiciones climáticas del entorno. En Mesoamérica, por ejemplo, se desarrolló la milpa, un sistema productivo diverso que le permitió a esta zona convivir con los huracanes y tormentas tropicales que la afectan. En la zona Andina, se utiliza el sistema de terrazas e irrigación, que permite cultivar en diferentes altitudes, zonas áridas y en altas pendientes, para controlar la erosión.

En esta región también se instauraron sistemas para adaptar la agricultura a inundaciones. Por ejemplo, el sistema de camellones, que consiste en plataformas de tierra construidas para el cultivo en las riberas del lago Titicaca, rodeadas por canales en los que el control del flujo permite almacenar y aprovechar mejor el agua, controlando las inundaciones en época de lluvias y mitigando el efecto de las heladas nocturnas durante la época de cosecha.

Por su parte, la Argentina tiene características propias que la convierten en un país con múltiples oportunidades para el desarrollo efectivo de la bioeconomía. Su extenso territorio, su variada biodiversidad y clima, la gran superficie de bosques, los sectores agrícola-ganadero y el agroindustrial altamente competitivos, son algunas oportunidades para avanzar en el desarrollo de la bioeconomía. Además, la provisión de alimentos, energía y biomateriales son relevantes para satisfacer las demandas mundiales de los nuevos mercados aún no consolidados.

En el marco de la Agricultura Moderna, los avances biotecnológicos y las capacidades científico-tecnológicas de avanzada son cada vez más solicitadas. En el campo, necesitamos producir cada vez más alimentos usando menos recursos. Utilizamos la biotecnología para incrementar la calidad y el rendimiento de los cultivos, así como para reducir costos y el consumo de productos para la protección de cultivos, gracias a las mejoras en las características de la planta que la vuelven más resistente a las adversidades. De esta manera, producimos más, ahorrando recursos y ayudando a crecer a la bioeconomía.

 

 

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