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INTACTA: Un caso de éxito para la agricultura y el medioambiente

A lo largo de los últimos años, la historia de la soja y la biotecnología aplicada a la agricultura en América del Sur se está fusionando. La primera soja transgénica del mundo fue aprobada para su cultivo, consumo animal y humano en 1994 en EUA. Luego en 1996 llegó a la Argentina.

La biotecnología representa una solución real para algunos de los mayores desafíos que enfrenta el productor: combatir las enfermedades de las plantas y proteger los cultivos contra los insectos. A pesar de que esta historia se puede medir en  décadas, recién hace cinco años que la soja GM pasó a cumplir todos estos requisitos con gran eficiencia. Estamos hablando de la tecnología INTACTA RR2PRO que desde su lanzamiento generó beneficios económicos y ambientales.

INTACTA se sembró por primera vez en Sudamérica durante la campaña 2013/2014 y desde entonces, en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ya se plantaron 73,6 millones de hectáreas con esta tecnología. La combinación de algunos atributos de INTACTA como su mayor rendimiento (9,2% con respecto a la soja convencional) sumado a la reducción de los costos asociados al control de plagas y malezas, significó un aumento de 7.640 millones de dólares en los ingresos de los productores.

Además, permitió disminuir el uso de plaguicidas en un 15% (10,44 millones de kg), y, por lo tanto, redujo también el impacto ambiental asociado (30.6% menos en términos del Coeficiente de Impacto Ambiental-EIQ). Al adoptarse la siembra directa, el uso de maquinarias y las aplicaciones de productos para la protección de cultivos fue significativamente menor, lo que resultó en la liberación de menos gases de efecto invernadero, que tomando solo los resultados de la campaña 17/18 equivale a quitar de circulación 3,3 millones de autos.

“En relación con los demás países de Sudamérica, Argentina representa alrededor del 30% de los ahorros permanentes totales de emisiones de carbono por el uso reducido de combustible, y el 30% del ahorro total de secuestro de carbono del suelo”, afirma Graham Brookes en su investigación sobre La contribución económica y ambiental a nivel agrícola de soja INTACTA en Sudamérica. Concluye afirmando que la evidencia de impacto de los primeros cinco años de la adopción de tecnología INTACTA apunta a una contribución positiva para abordar los desafíos alimentarios y ambientales que enfrenta la Argentina.

Luego de 5 campañas de siembra de INTACTA RR2 Pro en Argentina, es una realidad el aporte de claros beneficios para el productor agropecuario y la sociedad en su conjunto. La posibilidad de obtener mayores potenciales de rendimiento, los ahorros de costos y usos de insecticidas debido a un efectivo control de plagas generan un impacto positivo tanto a nivel económico como ambiental. 

Estos resultados hacen de la soja INTACTA un caso de éxito que es, uniéndose a otros cultivos GM, una verdadera aliada para el productor, la economía y el medioambiente. También, nos recuerda que la biotecnología y los OGM de los derivados agrícolas son herramientas que traen diversos beneficios para la humanidad, garantizando un aumento de productividad más sustentable.

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